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Jerusalén. Tras los pasos de los cruzados

En 1099 los cruzados —los participantes de la Primera Cruzada— tomaron Jerusalén al asalto y empezaron a instalarse en la Tierra Santa, según creían, para quedarse por mucho tiempo. Los monumentos de las Cruzadas cuentan con 75 fortificaciones, castillos, fortalezas y otras instalaciones situadas en los territorios de varios países actuales: Israel, Líbano, Siria, Jordania; si contamos las instalaciones de destino religioso y cotidiano (o mejor dicho, sus restos), el número total de las obras asciende a unas cuantas centenas. Es obvio que se necesitaría más de una semana para ver tantos sitios de interés.

Sin embargo, se puede conocer las huellas dejadas por los Caballeros de la Cruz en la Tierra Santa limitándose a Jerusalén y sus alrededores. El territorio del Reino de Jerusalén y del Señorío de Transjordania han conservado muchos testimonios de las actividades de los caballeros europeos. Ante todo, son iglesias y monasterios construidos en los lugares de los apreciados santuarios cristianos, pero también los objetos con doble destino: la abadía de San Samuel que al mismo tiempo servía de fortaleza, la capilla de la Ascensión que a la vez era el punto de vigilancia, y otros sitios.

Esta ruta está elaborada para un día e incluye la visita de diez sitios de interés de la Ciudad Sagrada y de sus alrededores. El viaje propone ver los famosos sitios de turismo y peregrinación desde otro punto de vista. La Ciudadela y la Puerta de Jaffa se verán como el lugar de estancia antigua de los reyes de Jerusalén y el Monte del Templo se observará como la residencia de los caballeros templarios que se situaba aquí hace casi mil años, etc. Muchas instalaciones religiosas de la época de los cruzados han conservado los rasgos reconocibles de la arquitectura europea de los siglos XI-XII; algunas de ellas han llegado a nuestros días en ruinas o como partes de los edificios más recientes, las otras cuidadosamente mantenidas por muchas generaciones, se han conservado perfectamente casi intactas, como, por ejemplo, la Basílica de Santa Ana.

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